| Los
restaurantes de Cache Valley luchan por mantenerse abiertos
en tiempos difíciles
By Seth
Bracken
Escrito por: Seth Bracken
19 de Febrero, 2009 | LOGAN Asientos vacíos, espacios
desolados, sin prisas, sin murmullos; es la peor pesadilla
para el dueño de un restaurante. Pero desde hace meses
ésta ha sido la realidad de los restaurantes locales,
mientras que las cuentas continúan amontonándose.
Joaquín Huerta es dueño y operador de Mi Ranchito
de Logan, ubicado en el sur del pueblo justo en la entrada
de Providencia. Dijo que por ahora se están aguantando.
"El negocio se ha esfumado," dijo Huerta. "No hay
dinero y tengo tres meses de retraso en el pago de la
renta del local. No se qué es lo que va a pasar."
El restaurante presume de vender auténtica comida
mexicana y por la apariencia de ésta, se nota que son
expertos en el arte. El menú está en español y hay aproximadamente
20 fotografías en la pared, para que los que no hablen
el idioma sepan lo que están ordenando.
El restaurante abrió sus puertas en mayo del 2008,
dijo Huerta. Él es nativo de México y ha estado aquí
desde hace algunos años. El precio de la comida oscila
entre los $8 dólares, informó.
"Cuando abrimos no teníamos suficiente espacio. Venían
demasiadas personas a comer," expresó Huerta.
Debido al impresionante comienzo, Huerta dijo haber
tomado un enfoque agresivo del mercado y trató de expandir
su local para abarcar una mayor clientela. Hay préstamos,
asistencia y entrenamiento a través de organizaciones
gubernamentales, dijo.
"Pero todo eso cambió a partir de noviembre del 2008,"
expresó Huerta.
Ha tenido que despedir a todos sus empleados y ahora
el restaurante es operado únicamente por su familia.
Huerta, su esposa y sus dos hijas son los únicos empleados
en la actualidad.
"No hay labores por hacer, por lo que en realidad
no necesitamos empleados," comunicó Huerta.
La economía no está afectando justamente a los restaurantes
nuevos como a los restaurantes destinados al servicio
familiar. Callaway's en Smithfield ha servido en Cache
Valley por años y ahora solo está alcanzando récordes
bajos.
Hubo una baja brusca en las ventas desde hace varios
meses, dijo la gerente Michelle Hower.
"Desde hace nueve meses estamos desesperados por recibir
ayuda," dijo Howell. "Pero las ventas han ido mermando
desde noviembre."
Tratan de luchar por el contencioso negocio pero es
difícil ya que el costo de la comida está subiendo,
dijo Howell. Para poder recortar los costos suspendieron
el servicio a domicilio, iniciaron un especial diario
por $7.95 y disminuyeron las jornadas de todos sus trabajadores,
expresó Howell.
"Hay menos horas para cada uno, dijo Howell. "Como
en esta noche, que teníamos dos clientes y vendimos
menos de $100."
Para mantenernos a flote, el restaurante necesita
vender aproximadamente $2000 en el fin de semana y hasta
menos de la mitad de eso durante una jornada nocturna
en los días de semana, expresó Howell.
"Todavía no estamos en demasiado pánico," dijo ella.
"Pero esto ha sido lo peor que he visto en mis siete
años aquí. De hecho, produce un abismo en mi estomago"
Los dueños del Callaway's se encuentran en Park City
tratando de abrir un nuevo local, y esperan ganar suficiente
dinero como para sacar a flote al local de Smithfield,
dijo Howell.
"Estamos luchando por continuar con las puertas abiertas,"
expresó.
Callaway's es un restaurante superior con precios
que oscilan los $15. Sirven pizza, pasta y filetes.
Está diseñado elegantemente con paredes en madera y
muchas cabinas reservadas.
Los restaurantes locales que venden comida rápida
y más económica también han sido afectados. El Royal
Express se abriga entre un salón de belleza y un centro
de karate. Sería un poco fácil perderse si no fuera
por los egg rolls, por el pollo al general Tso's y por
todos los deliciosos platos, cuyos aromas se transmiten
a través del aire en la franja del estacionamiento comercial.
Tony Wang, hijo del dueño, trata de mantenerse positivo
sobre el negocio y está esperando que las ventas suban
un poco.
"No es que esté empeorando;" dijo Wang. "Hemos tenido
casi el mismo nivel en las ventas, pero en definitiva
sí están bajando."
La gente está comprando menos, hay menos clientes
y utilizan más cupones, expresó Wang. Pero en vez recortar
el presupuesto, estamos tratando de incrementar la calidad
de la comida para atraer más clientela y para que ellos
mismos sean los que se alejen de la competencia, dijo
Wang.
También hay un negocio familiar que para poder mantenerse
ha permitido que se retiren todos sus empleados y que
sólo uno se quede, expresó Wang.
"El año pasado vendimos alrededor del 30 ó 40 por
ciento más que ahora, dijo Wang. "En este momento sólo
tratamos de mantener nuestras cabezas emergidas."
Traducido por: Anavel Alcantara
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